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Comunidades Energéticas en Colombia: Avances y Retos

Por ingniero · · 9 min lectura

La transición energética en Colombia está tomando un nuevo y fascinante rumbo, uno que pone el poder, literalmente, en manos de la gente. Hablamos de las Comunidades Energéticas, una iniciativa que promete transformar la manera en que se genera, distribuye y consume la electricidad en el país. Sin embargo, el camino no está exento de críticas y desafíos. Con una meta gubernamental de más de 18,400 comunidades frente a las 285 que operan actualmente, la pregunta es inevitable: ¿estamos ante una verdadera revolución o, como lo califica el exministro de Minas y Energía Amilkar Acosta, ante un escenario de “mucha bulla y pocas nueces”? En este artículo, profundizaremos en el estado actual de las comunidades energéticas, su regulación, sus objetivos y cómo cualquier colombiano puede ser parte de este cambio.

¿Cuántas comunidades energéticas hay en Colombia?
Según el Ministerio de Minas y Energía, actualmente están funcionando 285 de estos espacios. “Con mucha bulla y pocas nueces”, así califica el exministro de Minas y Energía, Amilkar Acosta el avance de las comunidades energéticas en Colombia.

¿Qué es Exactamente una Comunidad Energética?

Lejos de ser un concepto abstracto, una comunidad energética es una figura asociativa muy concreta. Se trata de un grupo organizado de personas, familias, empresas o entidades jurídicas que deciden unirse para producir, gestionar y consumir su propia energía a partir de fuentes renovables. El corazón de esta iniciativa es la democratización de la energía, rompiendo con el modelo tradicional centralizado donde unos pocos grandes actores controlan la generación y distribución.

La idea no es del todo nueva. De hecho, la Constitución de Colombia de 1991, en su artículo 365, ya abría la puerta a que los servicios públicos, incluyendo la electricidad, pudieran ser prestados por “comunidades organizadas”. Lo que ha cambiado es el impulso político y la tecnología, principalmente a través de la instalación de paneles solares, que hacen de esta visión una realidad tangible y asequible.

Los pilares de la transición energética global son la digitalización, la descarbonización, la descentralización y la democratización. Las comunidades energéticas atacan directamente los dos últimos, permitiendo que la energía se genere cerca de donde se consume (descentralización) y que los propios usuarios tengan control sobre ella (democratización).

El Panorama Actual: Cifras, Críticas y un Nuevo Rumbo

Las cifras oficiales del Ministerio de Minas y Energía muestran que hoy existen 285 comunidades energéticas funcionando en Colombia. Si bien es un comienzo, la cifra palidece frente a la ambiciosa meta del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026: alcanzar más de 18,400 en todo el territorio nacional.

Esta brecha entre la realidad y la proyección ha generado escepticismo. El exministro Amilkar Acosta ha sido una voz crítica, señalando una posible improvisación en la implementación inicial del programa. Según Acosta, el gobierno anterior “puso la carreta delante de los bueyes” al repartir paneles solares sin un marco regulatorio claro y sin un plan de articulación y seguimiento, lo que podría condenar al fracaso a muchas de estas iniciativas iniciales. La crítica apunta a una falta de concierto que es vital para la sostenibilidad a largo plazo de estos proyectos. Ahora, las esperanzas están puestas en la nueva administración del ministerio para que, con la regulación ya en marcha, se pueda “lanzar un salvavidas” y consolidar el programa.

El Marco Regulatorio: La CREG Pone las Reglas del Juego

Un punto de inflexión crucial llegó a principios de abril de 2024, cuando la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) finalmente expidió la resolución que reglamenta la actividad de las Comunidades Energéticas. Este documento es la pieza que faltaba en el rompecabezas, estableciendo las reglas operativas y comerciales para su integración tanto en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) como en las Zonas No Interconectadas (ZNI).

La nueva normativa define dos modalidades principales de participación:

  • Autogeneración Colectiva: Varios usuarios se asocian para generar energía, principalmente para su propio consumo. Pueden instalar un sistema de paneles solares compartido para abastecer sus viviendas o negocios.
  • Generación Distribuida Colectiva: Similar a la anterior, pero con un enfoque más comercial. La comunidad genera energía y puede vender sus excedentes a la red eléctrica, recibiendo una compensación económica por ello.

Una de las novedades más importantes de esta regulación es que permite a una comunidad energética constituirse formalmente como una empresa comercializadora de electricidad, siempre que cumpla con las mismas condiciones que cualquier otro actor del mercado. Esto abre un abanico de posibilidades para que las comunidades no solo logren su autosuficiencia, sino que también generen ingresos y se conviertan en motores de la economía local.

¿Qué son las comunidades de energía renovable?
Una Comunidad de Energía Renovable (CER) es una asociación compuesta por varios ciudadanos, empresas, negocios locales y agencias gubernamentales territoriales que eligen unirse con el propósito de producir electricidad a partir de fuentes renovables y al hacerlo pueden satisfacer sus propias necesidades energéticas con una energía limpia y asequible.

Tabla Comparativa: Antes vs. Después de la Regulación

Característica Antes de la Regulación (Situación Informal) Después de la Regulación (Marco Formal CREG)
Estatus Legal Iniciativas aisladas, sin reconocimiento formal en el mercado eléctrico. Figura reconocida constitucionalmente y regulada para operar en el sistema.
Venta de Excedentes Complejo y sin un mecanismo claro. Dependía de acuerdos puntuales. Mecanismos claros para entregar la energía sobrante a la red y recibir beneficios económicos.
Coordinación Poca o nula. Proyectos esparcidos sin articulación. Lineamientos para la integración al SIN y ZNI, asegurando estabilidad y orden.
Acceso a Financiación Limitado a programas específicos, sin un marco general. Múltiples fuentes de financiación pública claramente definidas y accesibles.

Los 10 Grandes Objetivos de las Comunidades Energéticas

El Gobierno Nacional ha delineado diez objetivos estratégicos que estas comunidades buscan alcanzar, los cuales van mucho más allá de simplemente generar electricidad:

  1. Aumentar la cobertura: Llevar energía a poblaciones vulnerables y zonas remotas.
  2. Eficiencia energética: Reducir las pérdidas técnicas de energía al generarla cerca del punto de consumo.
  3. Democratización: Permitir que los usuarios sean generadores y gestores activos de su energía.
  4. Descentralización: Trasladar la generación del centro a las comunidades locales.
  5. Descarbonización: Impulsar la transición hacia una matriz energética más limpia y reducir la huella de carbono del país.
  6. Desarrollo local: Promover la economía territorial y generar empleos locales.
  7. Confiabilidad del sistema: Aumentar la resiliencia y estabilidad de la red eléctrica.
  8. Asequibilidad: Ofrecer condiciones económicas más favorables en el servicio de energía.
  9. Sostenibilidad ambiental: Fomentar modelos energéticos respetuosos con el medio ambiente y los ecosistemas.
  10. Aprovechamiento socioambiental: Generar procesos de desarrollo que beneficien tanto a la sociedad como al entorno.

¿Cómo se Financian y Cómo Puedo Participar?

Para materializar estos proyectos, el Plan Nacional de Desarrollo ha establecido diversas fuentes de financiación. Los recursos pueden provenir del Presupuesto General de la Nación, del Ministerio de Minas y Energía, y de fondos especializados como el FENOGE (Fondo de Energías No Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía), el Sistema General de Regalías, FAER y FAZNI, entre otros. También se contempla el mecanismo de obras por impuestos y la cooperación internacional.

Para los ciudadanos, grupos o empresas interesados en formar parte de esta iniciativa, el proceso es el siguiente:

  1. Postulación: Los interesados deben registrar su propuesta en el portal oficial “Comunidades Energéticas” del gobierno.
  2. Focalización: El Ministerio de Minas y Energía evalúa las postulaciones con base en criterios predefinidos para identificar las regiones y grupos prioritarios.
  3. Priorización y Registro: Una vez seleccionados, los proyectos son priorizados para recibir los recursos y quedan formalmente registrados para su desarrollo e implementación.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuántas comunidades energéticas hay actualmente en Colombia?

Actualmente, hay 285 comunidades energéticas en funcionamiento, pero el gobierno tiene como objetivo superar las 18,400 en los próximos años.

¿Cualquier persona puede crear o unirse a una comunidad energética?

Sí. El modelo está diseñado para que tanto personas naturales como jurídicas (empresas, cooperativas, juntas de acción comunal, etc.) puedan asociarse para conformar una comunidad energética.

¿Qué tipo de energía se utiliza?

Principalmente se utilizan Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER). La energía solar fotovoltaica, a través de paneles solares, es la tecnología más común y accesible para estos proyectos.

¿El gobierno da dinero para crear estas comunidades?

Sí. Existen múltiples fuentes de financiación pública y fondos de apoyo diseñados específicamente para impulsar la creación y consolidación de las comunidades energéticas en todo el país.

¿Qué pasa si mi comunidad genera más energía de la que consume?

Gracias a la nueva regulación de la CREG, las comunidades pueden entregar esa energía sobrante (excedentes) a la red eléctrica nacional. A cambio, reciben beneficios económicos, lo que convierte al proyecto no solo en una solución de autoabastecimiento, sino también en una fuente de ingresos.

En conclusión, las comunidades energéticas representan una de las apuestas más transformadoras para el futuro energético de Colombia. Aunque los inicios han sido complejos y no exentos de críticas, la reciente consolidación de un marco regulatorio claro ofrece la estructura necesaria para pasar de la “bulla” a las “nueces”. El éxito dependerá de una implementación ordenada, un seguimiento riguroso y, sobre todo, de la participación activa de los ciudadanos, quienes hoy tienen la oportunidad histórica de convertirse en protagonistas de su propio futuro energético.