Trina Solar: Reconocida como Empresa Tier 1 Global
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Cuando hablamos de instalaciones eléctricas, ya sean tradicionales o sistemas de energía solar fotovoltaica, la seguridad no es una opción, es una obligación. En Argentina, el pilar fundamental que garantiza esta seguridad es la Reglamentación para la ejecución de instalaciones eléctricas en inmuebles – AEA 90364. Publicada en 2006 por la Asociación Electrotécnica Argentina (AEA), esta norma es la hoja de ruta que todo profesional debe seguir para diseñar, ejecutar y verificar una instalación eléctrica que no ponga en riesgo ni a las personas ni a los bienes. Si estás pensando en renovar tu instalación, construir o, especialmente, invertir en energía solar, comprender qué es y qué exige esta reglamentación es el primer paso hacia un proyecto exitoso y seguro.
Basada en la norma internacional IEC 60364 pero adaptada a las particularidades de nuestro país, la AEA 90364 abarca un amplio espectro de instalaciones, cubriendo circuitos con tensiones nominales de hasta 1.000 V en corriente alterna (CA) y 1.500 V en corriente continua (CC). Este último punto es crucial, ya que los sistemas de paneles solares operan precisamente con corriente continua, haciendo que el conocimiento de esta norma sea indispensable para su correcta implementación.

Para facilitar su comprensión y aplicación, la reglamentación se divide en varias partes, cada una abordando un aspecto específico de la instalación eléctrica. Lejos de ser un simple manual, es un sistema integral que contempla desde la concepción del proyecto hasta su mantenimiento a largo plazo.
Esta primera sección sienta las bases. Define a quién y a qué se aplica la norma, estableciendo su objetivo principal: la seguridad. Aquí se delinean los principios irrenunciables que deben regir cualquier instalación: un proyecto bien concebido, la selección de protecciones adecuadas para preservar la integridad de las personas y los equipos, la elección correcta de los componentes y una ejecución impecable, culminando con pruebas iniciales que certifiquen su correcto funcionamiento.
Para que ingenieros, técnicos e instaladores hablen el mismo idioma, esta parte funciona como un completo glosario. Unifica la terminología técnica, basándose en el Vocabulario Electrotécnico Internacional (VEI), evitando ambigüedades y garantizando que conceptos como “tensión de contacto” o “corriente de fuga” signifiquen lo mismo para todos los profesionales involucrados.
Aquí comienza la fase de diseño. Esta sección obliga al proyectista a analizar el entorno y el uso que se le dará a la instalación. Se deben considerar factores como las influencias externas (humedad, temperatura, polvo), la compatibilidad entre los distintos componentes eléctricos y, muy importante, planificar el mantenimiento futuro para asegurar la longevidad y seguridad del sistema a lo largo del tiempo.
Posiblemente una de las partes más críticas para el usuario final. Detalla todas las medidas de protección necesarias:
No basta con tener un buen diseño; los materiales y su instalación deben estar a la altura. Esta parte establece las reglas para seleccionar cables, canalizaciones, tableros y demás componentes, asegurando que cuenten con las certificaciones correspondientes. Además, ofrece prescripciones detalladas sobre cómo deben ser instalados, poniendo especial énfasis en sistemas críticos como la puesta a tierra, un elemento vital para la derivación segura de corrientes de falla.
Una vez finalizada la instalación, no se puede simplemente “encender y olvidar”. Esta sección exige una verificación exhaustiva que incluye inspecciones visuales, mediciones (como la resistencia de la puesta a tierra) y pruebas funcionales de las protecciones. Todo este proceso debe quedar documentado en un informe que certifique que la instalación cumple con cada punto de la reglamentación.
Si las partes 1 a 6 son el reglamento general, la Parte 7 es el conjunto de capítulos especiales que adaptan, modifican o complementan esas reglas para lugares con características o riesgos particulares. Es fundamental entender que esta parte no es independiente; siempre se aplica sobre la base de las anteriores.
Algunas de las secciones más relevantes incluyen:
Y de crucial importancia para nuestro sector:
Sección 712: Sistemas de suministro de energía mediante paneles solares fotovoltaicos.
Esta sección es la biblia para cualquier instalador de energía solar. Reconoce las particularidades de los sistemas fotovoltaicos, como el manejo de corriente continua, la exposición de los componentes a la intemperie, la necesidad de protecciones específicas para los strings de paneles y el inversor, y los requisitos para una conexión segura a la red (en sistemas on-grid) o a las baterías (en sistemas off-grid). Ignorar la Sección 712 es realizar una instalación solar insegura y deficiente.
La última parte de la norma se alinea con las tendencias globales, enfocándose en la eficiencia energética. No solo busca que una instalación sea segura, sino también que sea inteligente y no derroche energía. Desarrolla las mejores prácticas para reducir el consumo, lo que se traduce en beneficios directos:
Aunque la AEA es una asociación civil, su reglamentación es adoptada como de cumplimiento obligatorio por la mayoría de las municipalidades, provincias y entes reguladores de Argentina para habilitar una nueva conexión eléctrica. Para cualquier profesional matriculado, es el estándar de trabajo ineludible.
Absolutamente. Toda instalación fotovoltaica debe cumplir con las partes generales (1 a 6) y, de forma específica y mandatoria, con todo lo detallado en la Sección 712 de la Parte 7.
No es recomendable. La interpretación y correcta aplicación de la norma requiere conocimientos técnicos profundos, experiencia y herramientas de medición específicas. Para garantizar la seguridad, siempre se debe contratar a un electricista matriculado y con experiencia, especialmente en sistemas solares.
Los riesgos son graves y variados: desde choques eléctricos que pueden ser fatales y cortocircuitos que pueden provocar incendios, hasta daños irreparables en electrodomésticos y equipos electrónicos. Además, podrías tener problemas con la compañía eléctrica, el seguro del hogar o al momento de vender la propiedad.
La Reglamentación AEA 90364 es mucho más que un conjunto de reglas técnicas. Es un pacto de seguridad entre el profesional que ejecuta la instalación y el usuario que la habitará. Exigir su cumplimiento no es un capricho, sino la única forma de garantizar que nuestro hogar o local comercial sea un lugar seguro, eficiente y preparado para los desafíos energéticos del futuro, incluyendo la emocionante transición hacia la energía solar.
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