Burkina Faso: El Sol como Motor de un Futuro Eléctrico
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El sueño de circunnavegar el globo ha sido una de las mayores obsesiones de la humanidad. Desde la épica travesía de Magallanes y Elcano en el siglo XVI hasta los audaces pioneros de la aviación en la década de 1920, cada vuelta al mundo marcó un antes y un después en la historia de la exploración y la tecnología. Sin embargo, en el siglo XXI, el desafío ya no era solo conquistar distancias, sino hacerlo de una manera que respetara nuestro planeta. En este contexto nace una de las hazañas más impresionantes de la era moderna: la primera vuelta al mundo completada por un avión impulsado exclusivamente por energía solar, el Solar Impulse 2.
El 9 de marzo de 2015, desde Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, el mundo contuvo la respiración mientras una aeronave de aspecto futurista despegaba sin el estruendoso rugido de los motores a reacción. Era el Solar Impulse 2, un avión monoplaza con una envergadura mayor que la de un Boeing 747 pero con el peso de un automóvil familiar. Su misión, liderada por los pioneros suizos Dr. Bertrand Piccard y André Borschberg, era clara y audaz: dar la vuelta al mundo sin una sola gota de combustible fósil.

El viaje fue una odisea de 17 etapas que se extendió por más de 16 meses. La aeronave, pilotada alternativamente por Piccard y Borschberg, cubrió más de 43,000 kilómetros, cruzando continentes y océanos. La travesía los llevó por Asia, un épico cruce del Océano Pacífico con una parada técnica en Hawái, Estados Unidos, el Océano Atlántico y Europa, antes de un último aterrizaje en El Cairo y su regreso triunfal a Abu Dhabi el 26 de julio de 2016. Esta expedición no solo demostró la viabilidad de la aviación solar, sino que se convirtió en un poderoso símbolo del potencial ilimitado de las energías renovables.
El Solar Impulse 2 no es un avión convencional; es un laboratorio volador diseñado al límite de la ingeniería y la eficiencia energética. Para lograr su objetivo, cada componente fue optimizado para capturar, almacenar y utilizar la energía del sol con la máxima eficiencia.
La clave de su autonomía residía en su superficie. Las alas, el fuselaje y el estabilizador horizontal estaban cubiertos por más de 17,000 células fotovoltaicas de alta eficiencia. Durante el día, estas células no solo alimentaban los cuatro motores eléctricos de la aeronave, sino que también cargaban un conjunto de baterías de polímero de litio. Esta energía almacenada era crucial, ya que permitía que el Solar Impulse 2 continuara volando durante toda la noche, manteniendo su altitud hasta el amanecer siguiente, cuando el ciclo de recarga comenzaba de nuevo. Este ciclo de día y noche fue la esencia de su capacidad para realizar vuelos de varios días sin interrupción.
Para volar con tan poca potencia, el avión debía ser increíblemente ligero. Se construyó principalmente con compuestos de fibra de carbono, un material extremadamente resistente y liviano. Su enorme envergadura de 72 metros le proporcionaba una gran superficie para las células solares y una sustentación aerodinámica excepcional, permitiéndole volar a velocidades relativamente bajas (entre 50 y 90 km/h) con un consumo de energía mínimo. La cabina, sin presurizar ni calefacción, representó un desafío de resistencia para los pilotos, quienes debieron soportar condiciones extremas de temperatura y realizar vuelos en solitario de hasta cinco días consecutivos.
Para poner en perspectiva la magnitud del logro del Solar Impulse 2, es útil compararlo con otras circunnavegaciones históricas que definieron sus respectivas épocas.
| Hito Histórico | Protagonistas | Fecha | Medio de Transporte | Fuente de Energía |
|---|---|---|---|---|
| Primera Vuelta al Mundo por Mar | Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano | 1519 – 1522 | Nao (barco de vela) | Viento y fuerza humana |
| Primera Vuelta al Mundo en Avión | Flotilla Aérea de EE.UU. | 1924 | Biplanos Douglas World Cruiser | Combustible fósil (gasolina) |
| Primera Vuelta al Mundo en Avión Solar | Bertrand Piccard y André Borschberg | 2015 – 2016 | Solar Impulse 2 | Energía Solar |
Más allá de la hazaña en sí, la misión del Solar Impulse 2 dejó una marca indeleble en la comunidad aeroespacial y en el mundo. El proyecto estableció múltiples récords mundiales reconocidos por la Federación Aeronáutica Internacional (FAI), incluyendo el vuelo en solitario más largo de la historia (casi 118 horas de André Borschberg cruzando el Pacífico) y la mayor distancia recorrida por un avión solar.

Sin embargo, el legado más importante del Solar Impulse 2 no es solo tecnológico, sino también filosófico. Su objetivo nunca fue proponer un reemplazo inmediato para los aviones comerciales de pasajeros, sino ser una poderosa demostración de innovación. Demostró que las tecnologías limpias y las energías renovables pueden lograr lo que muchos consideraban imposible. Inspiró a una nueva generación de ingenieros, científicos y emprendedores a pensar de manera diferente y a desarrollar soluciones para un futuro más sostenible. El mensaje era claro: si un avión puede dar la vuelta al mundo con energía solar, entonces podemos aplicar esas mismas tecnologías y esa misma mentalidad pionera para alimentar nuestras ciudades, hogares e industrias de una manera más limpia y eficiente.
No directamente. El Solar Impulse 2 fue un prototipo experimental diseñado para demostrar el potencial de la tecnología, no para transportar pasajeros a gran escala. Su baja velocidad y su capacidad para un solo piloto lo hacen inviable para la aviación comercial actual. Sin embargo, las innovaciones en materiales ligeros, eficiencia de baterías y aerodinámica desarrolladas para el proyecto están influyendo en el diseño de aeronaves más eficientes, incluyendo drones de gran autonomía y futuros aviones eléctricos o híbridos.
El viaje se completó en 17 etapas a lo largo de casi 17 meses, desde el 9 de marzo de 2015 hasta el 26 de julio de 2016. El tiempo total de vuelo fue de aproximadamente 23 días, pero el proyecto incluyó largas paradas entre etapas para mantenimiento, preparación y actividades de divulgación.
Gracias a las baterías de polímero de litio. Durante las horas de luz solar, las 17,248 células fotovoltaicas generaban más energía de la necesaria para volar, y este excedente se utilizaba para cargar las baterías. Por la noche, el avión utilizaba la energía almacenada en estas baterías para alimentar sus motores y sistemas, permitiéndole volar hasta el amanecer.
Los dos pilotos y cofundadores del proyecto fueron los suizos Bertrand Piccard, psiquiatra y explorador (quien también fue el primero en dar la vuelta al mundo en globo sin escalas), y André Borschberg, ingeniero y ex piloto de combate.
El Solar Impulse 2 estableció múltiples récords mundiales FAI, entre los que destacan la mayor duración de vuelo para un avión solar (117 horas, 52 minutos) y la mayor distancia recorrida en una sola etapa por un avión solar (7,212 km), ambos logrados por André Borschberg durante su histórico cruce del Océano Pacífico.
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