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Apagón en España: ¿Culpa de las renovables?

Por ingniero · · 8 min lectura

El 28 de abril de 2025, la península ibérica se sumió en la oscuridad. Un apagón masivo paralizó España y Portugal durante más de diez horas, deteniendo la vida cotidiana y sembrando el caos. El gobierno español declaró la emergencia nacional mientras los ciudadanos y las industrias se preguntaban qué había fallado. Tras descartar rápidamente un ciberataque, muchas miradas se volvieron hacia un sospechoso reciente y prominente: las energías renovables. Apenas doce días antes, el 16 de abril, España había sido noticia mundial por alcanzar un hito histórico: abastecer el 100% de su demanda eléctrica con fuentes renovables durante un día laborable completo. ¿Cómo era posible que, pocos días después, con las renovables aportando un 60% de la electricidad, la red colapsara de forma tan catastrófica? ¿Estaban ambos eventos conectados? La respuesta es compleja, pero no es la que muchos creen. Este artículo profundiza en las causas reales del gran apagón y desmitifica el papel de la energía solar y eólica en la estabilidad de nuestra red eléctrica.

¿Cuándo pasó España al 100% de energías renovables?
El 16 de abril de 2025 , España fue noticia por conseguir por primera vez el 100% de energía renovable en un día laborable.

El Origen del Colapso: Una Reacción en Cadena Incontrolada

Meses después del incidente, en junio de 2025, tanto el gobierno español como el operador de la red, Red Eléctrica, publicaron informes exhaustivos que arrojaron luz sobre la verdadera causa del desastre. La conclusión fue unánime y sorprendentemente técnica: el apagón no fue producto de una falta de generación de energía, sino de una incapacidad para controlar la tensión de la red.

El informe detallaba que el colapso se debió a un “fenómeno de sobretensiones en forma de reacción en cadena”. Para entenderlo en términos más sencillos, imaginemos la tensión eléctrica como la presión del agua en una tubería. Si la presión sube demasiado, las válvulas de seguridad se activan para evitar que todo explote. En la red eléctrica, ocurrió algo similar pero con un efecto perverso. Durante la mañana del 28 de abril, se registraron fuertes variaciones de tensión. En un momento dado, la tensión subió a niveles peligrosos, lo que provocó que los sistemas de protección de algunas centrales eléctricas y transformadores se desconectaran automáticamente para proteger los equipos. Sin embargo, cada desconexión de un generador reducía la capacidad de la red para absorber esa tensión, provocando que la tensión general subiera aún más. Esto, a su vez, provocó nuevas desconexiones, creando un círculo vicioso que se retroalimentaba. La tensión siguió escalando hasta que, para evitar daños masivos e irreparables en toda la infraestructura, el sistema colapsó por completo, resultando en el apagón generalizado.

El Rol de los Generadores Convencionales

Aquí es donde reside la clave del problema. Según los informes, en la red española de 2025, la tarea de control de tensión estaba asignada exclusivamente a las centrales eléctricas convencionales: las de ciclo combinado (gas), las nucleares y las grandes hidroeléctricas. Fueron estas plantas las que no lograron responder con la rapidez y precisión necesarias a las oscilaciones de tensión, permitiendo que la reacción en cadena comenzara y se acelerara sin control. La infraestructura de control de la red dependía de una tecnología más lenta y menos flexible, que se vio superada por la dinámica de la situación.

La Solución Ignorada: ¿Podrían las Renovables Haber Salvado la Red?

La gran ironía de este evento es que la tecnología que fue culpada popularmente podría haber sido, en realidad, la heroína de la jornada. Las fuentes de energía renovable como la solar fotovoltaica y la eólica se conectan a la red a través de dispositivos electrónicos de potencia llamados inversores. Estos “Recursos Basados en Inversores” (IBR, por sus siglas en inglés) tienen capacidades que superan con creces a las de los generadores convencionales.

Un inversor moderno puede regular la tensión de forma casi instantánea, inyectando o absorbiendo potencia reactiva para estabilizar la red en milisegundos. Son como cirujanos de alta precisión frente a la fuerza bruta de los generadores tradicionales. El problema en España no fue que las renovables fallaran; el problema fue que el protocolo de operación de la red no les permitía usar esta capacidad. Estaban generando energía, pero se les prohibía participar activamente en la gestión de la salud de la red. Los investigadores de los informes concluyeron que si a los parques solares, eólicos y, sobre todo, a los sistemas de baterías, se les hubiera permitido regular la tensión, muy probablemente habrían sofocado las oscilaciones iniciales y evitado por completo el apagón.

Esta práctica de excluir a las renovables del control de la red contrasta notablemente con las normativas en otros lugares, como en Estados Unidos, donde desde hace casi una década la orden FERC 827 exige que los nuevos IBR instalados participen activamente en la regulación de la tensión, fortaleciendo así la red.

Tabla Comparativa de Capacidades de Regulación

Para visualizar mejor la diferencia, observemos la siguiente tabla comparativa:

Característica Generadores Convencionales (Gas, Nuclear) Recursos Basados en Inversores (Solar, Eólica, Baterías)
Velocidad de Respuesta a la Tensión Lenta (segundos) Casi instantánea (milisegundos)
Precisión del Control Limitada, basada en sistemas mecánicos Muy alta, control digital y electrónico
Rol en el Apagón de 2025 Fallo en la respuesta, causantes directos del colapso en cadena Excluidos del control, no pudieron intervenir para ayudar
Potencial para la Red Futura Soporte de energía base, pero con menor flexibilidad Estabilización activa, aumento de la resiliencia y seguridad de la red

Construyendo la Red del Futuro: Fiabilidad y Renovables

El apagón de 2025 no fue una prueba del fracaso de las energías renovables, sino una llamada de atención sobre la necesidad urgente de modernizar no solo nuestras fuentes de generación, sino también las reglas y procedimientos que gobiernan la red eléctrica. Una red diseñada en el siglo XX no puede gestionar de forma óptima las tecnologías del siglo XXI si no se adapta.

Lejos de ser un factor de inestabilidad, la energía solar y eólica, especialmente cuando se combinan con sistemas de almacenamiento en baterías, son herramientas increíblemente poderosas para mejorar la fiabilidad y la resiliencia del sistema. La disponibilidad generalizada y la asequibilidad de estas tecnologías significan que nuestra red tiene el potencial de ser más robusta y segura que nunca. Lo que se requiere es un cambio de paradigma: ver a las renovables no solo como simples generadores de kilovatios-hora, sino como participantes activos e inteligentes en la gestión de la red. Estandarizar prácticas que aprovechen sus capacidades de control, como ya se hace en muchas partes del mundo, es el camino para garantizar que, incluso con penetraciones de energía renovable superiores al 70% u 80%, la luz permanezca siempre encendida.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Entonces, las energías renovables no fueron las culpables del apagón?

No, en absoluto. Los informes técnicos oficiales concluyeron que la causa fue una falla en el sistema de control de tensión, operado exclusivamente por centrales convencionales. De hecho, se determinó que si a las plantas renovables se les hubiera permitido usar sus capacidades de regulación, el apagón podría haberse evitado.

¿Es seguro tener una red eléctrica que dependa mayoritariamente de energía solar y eólica?

Sí, es completamente seguro y, de hecho, puede ser más seguro que los sistemas tradicionales si se gestiona correctamente. La clave es una red moderna que utilice las capacidades avanzadas de los inversores y el almacenamiento en baterías para mantener la estabilidad. El problema no es la fuente de energía, sino la inteligencia y flexibilidad del sistema que la gestiona.

¿Qué es exactamente el control de tensión y por qué es tan importante?

El control de tensión es el proceso de mantener el nivel de voltaje de la red eléctrica dentro de unos límites operativos seguros. Piense en ello como la presión arterial del sistema. Si es demasiado alta (sobretensión) o demasiado baja (subtensión), puede dañar los equipos conectados a la red, desde electrodomésticos en casa hasta maquinaria industrial, y provocar fallos en cascada como el que ocurrió.

¿Qué son los Recursos Basados en Inversores (IBR)?

Son fuentes de generación eléctrica, como los paneles fotovoltaicos o los aerogeneradores, que no se conectan directamente a la red de corriente alterna (AC). En su lugar, utilizan un dispositivo electrónico llamado inversor para convertir su energía (generalmente de corriente continua, DC) a la corriente alterna compatible con la red. Estos inversores modernos son programables y pueden ofrecer servicios de estabilización a la red a velocidades ultrarrápidas.