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Baja tu potencia contratada y ahorra en tu factura

Por ingniero · · 8 min lectura

Muchos hogares pagan mes a mes una cantidad fija en su factura de la luz que podría ser significativamente menor. Este coste, conocido como el término de potencia o potencia contratada, no depende de cuánta electricidad consumas, sino de la cantidad máxima de energía que puedes demandar de la red simultáneamente. La gran mayoría de los consumidores en España tienen contratada una potencia superior a la que realmente necesitan, lo que se traduce en un gasto innecesario y constante. Si nunca te saltan los plomos, incluso cuando conectas varios electrodomésticos a la vez, es muy probable que estés en esta situación. Afortunadamente, ajustar este parámetro es un trámite sencillo que puede generar un ahorro considerable a largo plazo.

En este artículo te guiaremos a través de todo lo que necesitas saber para optimizar tu potencia contratada: desde cómo calcular la que realmente necesitas, pasando por el proceso y la documentación requerida, hasta los costes implicados y, lo más importante, el ahorro que puedes conseguir. Tomar el control de este aspecto de tu contrato eléctrico es una de las formas más efectivas de reducir tus gastos fijos mensuales.

¿Qué hay que hacer para bajar la potencia contratada?
Para reducir la potencia eléctrica los usuarios deben ponerse en contacto con su comercializadora a través del área de clientes de la compañía o de forma telefónica, y proporcionar la documentación necesaria para bajar la potencia contratada.

¿Qué es exactamente la Potencia Contratada?

Para entender por qué es tan importante ajustar la potencia, primero debemos tener claro qué es. La potencia contratada, medida en kilovatios (kW), es la cantidad máxima de electricidad que puedes consumir en tu vivienda en un mismo instante. Piensa en ello como el ancho de una tubería de agua: cuanto más ancha sea, más agua (electricidad) puede pasar al mismo tiempo. Si intentas usar más potencia de la que tienes contratada, el Interruptor de Control de Potencia (ICP) de tu cuadro eléctrico, ahora integrado en los contadores inteligentes, ‘saltará’ y cortará el suministro para proteger la instalación.

Este valor determina el término fijo de tu factura, una cantidad que pagas siempre, independientemente de si consumes mucha o poca energía (kWh). Por lo tanto, tener una potencia de 5,5 kW cuando en realidad nunca superas los 4 kW de demanda simultánea, significa que estás pagando por una capacidad de red que no utilizas. Ajustarla a tus necesidades reales es clave para no derrochar dinero.

¿Cómo sé si mi potencia es demasiado alta?

Existen varias señales que pueden indicarte que tienes margen para reducir tu potencia:

  • El ICP nunca salta: Es el indicador más claro. Si puedes usar el horno, la lavadora y el aire acondicionado a la vez sin que se vaya la luz, es muy probable que tu potencia contratada sea superior a tu pico de demanda.
  • Cambios en el hogar: Si los hijos se han ido de casa, has cambiado electrodomésticos antiguos por unos más eficientes (clase A+++), o simplemente tus hábitos de consumo han cambiado, es el momento de revisar la potencia.
  • Viviendas de segunda mano o alquiler: A menudo se hereda la potencia del anterior inquilino, cuyas necesidades podían ser muy diferentes a las tuyas. Es uno de los primeros puntos a revisar al mudarse.

Guía Paso a Paso para Bajar la Potencia Contratada

Reducir la potencia es un proceso administrativo relativamente sencillo. A continuación, te detallamos los pasos que debes seguir.

1. Calcular la potencia que realmente necesitas

Este es el paso más crucial. Una reducción excesiva podría provocarte cortes de luz constantes y muy molestos. Existen varios métodos para estimar tu potencia ideal:

  • Cálculo manual: Consiste en sumar la potencia de los electrodomésticos que sueles usar simultáneamente. Deberás aplicar un factor de simultaneidad (normalmente 0,25 o 0,33), ya que es improbable que uses todo a la vez a máxima potencia. Por ejemplo, podrías sumar la potencia del frigorífico, la televisión, la vitrocerámica y el termo eléctrico.
  • Calculadoras online: Muchas compañías y comparadores energéticos ofrecen herramientas gratuitas que, introduciendo datos sobre tu vivienda y electrodomésticos, te dan una estimación bastante precisa.
  • Consulta a un electricista: Un profesional puede medir tus picos de consumo con un analizador de redes para darte el dato exacto de la potencia máxima que demandas. Es el método más fiable, aunque tiene un coste.
  • Revisar el contador inteligente: Los nuevos contadores digitales registran la demanda máxima de potencia. Puedes consultar este dato en el área de cliente de tu distribuidora eléctrica. Busca el valor de ‘maxímetro’ para saber cuál ha sido tu pico de consumo histórico.

2. Contactar con tu comercializadora

Una vez que tengas claro a qué nueva potencia quieres cambiarte, debes ponerte en contacto con tu compañía eléctrica. Puedes hacerlo a través de sus canales de atención al cliente, como el teléfono o el área de clientes online. Ellos iniciarán el trámite con la distribuidora, que es la empresa propietaria de la red y el contador.

3. Presentar la documentación necesaria

Para gestionar el cambio, tu comercializadora te solicitará una serie de datos para identificarte a ti y a tu punto de suministro:

  • Nombre completo y DNI del titular del contrato.
  • Dirección exacta de la vivienda o local.
  • Código Universal del Punto de Suministro (CUPS), un código alfanumérico que encontrarás en cualquiera de tus facturas.
  • Potencia contratada actual y la nueva potencia que deseas contratar.
  • Boletín Eléctrico (CIE), solo si la instalación tiene más de 20 años o si se quiere subir la potencia por encima de la admitida en el boletín anterior. Para bajarla, no suele ser necesario.

Costes y Ahorro: ¿Merece la pena el cambio?

Realizar esta gestión no es gratuito, pero el coste se amortiza rápidamente con el ahorro mensual en la factura. Analicemos los números.

¿Cuánto cuesta bajar la potencia?

El coste de reducir la potencia es fijo y está regulado por el gobierno. Corresponde a los derechos de enganche, que son 9,04 € + IVA. Este importe te lo cobrará tu distribuidora a través de la primera factura que recibas tras el cambio. Es importante tener en cuenta que este trámite solo se puede realizar una vez cada 12 meses, por lo que es fundamental acertar con el cálculo de la nueva potencia.

¿Cuánto dinero se puede ahorrar?

El ahorro dependerá de cuántos kilovatios reduzcas y del precio que tu tarifa asigne al término de potencia. Con las nuevas tarifas PVPC, existen dos precios para la potencia: uno para el horario punta y otro para el valle. Para simplificar, usaremos un precio medio como ejemplo.

Veamos una tabla comparativa del ahorro anual potencial al reducir la potencia. (Precios orientativos, pueden variar según tarifa y mercado).

Potencia Actual (kW) Nueva Potencia (kW) Reducción (kW) Ahorro Anual Estimado
5,75 4,6 1,15 ~ 55 €
4,6 3,45 1,15 ~ 55 €
6,9 4,6 2,3 ~ 110 €

Como se puede observar, aunque el coste inicial es de unos 11€, se amortiza en los primeros meses. A partir de ahí, todo es ahorro neto que se repetirá año tras año.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué pasa si bajo demasiado la potencia y me saltan los plomos?

Si después del cambio sufres cortes de luz frecuentes, significa que la nueva potencia es insuficiente. En ese caso, deberás solicitar una subida de potencia. Este trámite es más caro, ya que implica pagar derechos de enganche, de acceso y de extensión, y podrías necesitar un nuevo Boletín Eléctrico. Por eso es tan importante calcular bien la potencia necesaria antes de solicitar la bajada.

¿Cuánto tiempo tarda en hacerse efectivo el cambio?

Una vez solicitas el cambio a tu comercializadora, el plazo para que la distribuidora lo haga efectivo suele ser de unos 15 a 20 días hábiles. Es posible que te pidan una lectura del contador. Con los contadores inteligentes, el cambio se realiza de forma telemática y suele ser más rápido.

¿Puedo contratar cualquier valor de potencia?

Sí. Con la normativa actual, puedes contratar la potencia en múltiplos de 0,1 kW, siempre que no superes los 15 kW. Esto ofrece una gran flexibilidad para ajustarla al máximo a tus necesidades reales.

¿El proceso es el mismo si tengo una instalación de autoconsumo con paneles solares?

Sí, el proceso administrativo para cambiar la potencia contratada es exactamente el mismo. De hecho, tener paneles solares puede ser un motivo excelente para revisar y bajar la potencia, ya que durante las horas de sol tu demanda de la red será mucho menor o incluso nula.