Guía para Aprovechar la Energía al Máximo
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Realizar una inversión en un sistema de energía solar fotovoltaica es una decisión a largo plazo. Esperamos que nuestros paneles solares generen energía limpia y nos permitan ahorrar durante décadas. Sin embargo, como cualquier tecnología expuesta a los elementos, los paneles solares experimentan un proceso natural de envejecimiento y pérdida de eficiencia conocido como degradación. Dentro de este proceso, existen fenómenos específicos que son cruciales de entender para tomar una decisión de compra informada. Uno de los más importantes y a menudo malinterpretado es el efecto LID o Degradación Inducida por Luz. Comprenderlo no solo desmitifica una de las causas de la pérdida de rendimiento, sino que también nos permite valorar los avances tecnológicos que los fabricantes han implementado para combatirlo.
Antes de sumergirnos en el LID, es fundamental entender el concepto general de degradación. La degradación de un panel solar es la pérdida gradual y permanente de su capacidad para generar energía a lo largo del tiempo. Todos los paneles solares se degradan, es un hecho inevitable. Por esta razón, los fabricantes ofrecen una garantía de rendimiento que asegura que el panel mantendrá un porcentaje mínimo de su potencia original después de un número determinado de años (por ejemplo, 85% de la potencia después de 25 años).

Esta degradación puede ser causada por múltiples factores:
LID son las siglas en inglés de Light Induced Degradation, que se traduce como Degradación Inducida por Luz. Es un fenómeno que provoca una pérdida de rendimiento en ciertos tipos de células solares de silicio cristalino durante las primeras horas o días de exposición a la luz solar. Es, por así decirlo, la primera “factura” que el panel paga al empezar a trabajar.
La causa principal del LID está ligada a la química del material con el que se fabrican la mayoría de las células solares: el silicio dopado con Boro (células de tipo P). El proceso es el siguiente:
Una de las características clave del LID es que es un efecto inicial y que se estabiliza rápidamente. La mayor parte de la degradación por LID ocurre en las primeras 72 horas de exposición al sol. Después de este período inicial, el efecto se satura y la pérdida de potencia por esta causa se detiene. La magnitud de la pérdida de potencia por LID típicamente se sitúa entre el 1% y el 3% de la potencia nominal del panel. Aunque pueda parecer poco, en una gran instalación solar, este porcentaje puede representar una cantidad significativa de energía no generada.
Es muy común confundir el LID con otro fenómeno llamado PID (Potential Induced Degradation o Degradación Inducida por Potencial). Aunque ambos reducen el rendimiento, sus causas, momentos de aparición y soluciones son muy diferentes. Comprender sus diferencias es clave para evaluar la calidad de un panel solar.
A continuación, una tabla comparativa para aclarar las diferencias:
| Característica | LID (Degradación Inducida por Luz) | PID (Degradación Inducida por Potencial) |
|---|---|---|
| Causa Principal | Complejos Boro-Oxígeno activados por la luz en células tipo P. | Diferencia de alto voltaje entre las células y el marco del panel, que causa fugas de corriente. |
| Momento de Aparición | Primeras horas/días de exposición al sol. | Puede aparecer en cualquier momento, pero es más común después de meses o años. |
| Magnitud de la Pérdida | 1-3% (se estabiliza). | Puede ser superior al 20% y es progresiva si no se trata. |
| Reversibilidad | Generalmente es permanente. | A menudo es reversible aplicando un voltaje inverso durante la noche. |
| Factores Agravantes | Intensidad de la luz inicial. | Alta humedad, altas temperaturas y alto voltaje del sistema. |
La buena noticia es que la industria fotovoltaica ha desarrollado soluciones muy eficaces para mitigar o eliminar por completo el efecto LID. Los fabricantes de paneles de alta calidad invierten en tecnología para ofrecer productos más estables y duraderos.
Una de las soluciones más extendidas ha sido sustituir el Boro por el Galio como agente dopante en las células de tipo P. El Galio no forma los mismos complejos estables con el oxígeno que el Boro, por lo que las células dopadas con Galio son inherentemente resistentes al LID. Hoy en día, la mayoría de los fabricantes de primer nivel utilizan esta tecnología en sus paneles PERC de tipo P.

La solución definitiva al problema del LID relacionado con el Boro es cambiar el tipo de célula por completo. Las células N-Type utilizan Fósforo como agente dopante en lugar de Boro. Al no haber Boro, el mecanismo de formación de complejos Boro-Oxígeno simplemente no existe. Tecnologías de alta eficiencia como TOPCon y HJT se basan en células de tipo N y, por lo tanto, son inmunes al LID. Esto les permite ofrecer garantías de rendimiento superiores, con una degradación en el primer año a menudo inferior al 1%.
Como consumidor, no necesitas ser un experto en química de semiconductores, pero sí puedes usar este conocimiento para tomar una mejor decisión:
No. El LID es un fenómeno que ocurre al principio de la vida del panel y se estabiliza muy rápidamente. Una vez estabilizado, no continúa degradando el panel. La degradación a largo plazo se debe a otros factores relacionados con el envejecimiento de los materiales.
No. Históricamente, era un problema común en los paneles de tipo P dopados con Boro. Sin embargo, los paneles modernos que utilizan silicio dopado con Galio o, sobre todo, los que emplean células de tipo N (N-Type), han eliminado o reducido drásticamente este efecto hasta hacerlo insignificante.
No, es imposible. El LID es una reducción en el rendimiento eléctrico a nivel celular. No causa ningún cambio visible en la apariencia del panel, como decoloración o grietas. Solo puede detectarse midiendo la potencia de salida del panel con equipos especializados antes y después de la exposición inicial a la luz.
Sí, de forma implícita. La garantía de rendimiento está diseñada para cubrir la degradación total esperada. El valor de degradación más alto que se permite en el primer año (por ejemplo, 2%) ya tiene en cuenta la pérdida inicial por LID. Por eso, la degradación permitida en los años siguientes es mucho menor (por ejemplo, 0.5% anual).
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